La calidad de la educación debe ser el orientador de cualquier intención de transformación el sistema, dado que las continuas exigencias del nuevo orden mundial con respecto a la producción y al trabajo, hacen que los sistemas educativos se vean altamente necesitados de nuevos paradigmas educativos que asuman tal reto social.
La calidad como excepción implica que el concepto surge como una cualidad especial de clase
superior, elitista, exclusiva y de máxima excelencia a través de estándares mínimos a alcanzar. La calidad como perfección indica la no-existencia de defectos u errores en el producto evaluado en concordancia con las propias especificaciones institucionales sin patrones de comparación bajo una cultura de cero defectos.
La calidad como actitud para el logro de un propósito, supone que cualquier producto que es
elaborado en concordancia con el objetivo deseado, representa un patrón da calidad al usuario o cliente que lo exige. La calidad como valor agregado supone que las instituciones de educación superior deben ante el ente financista, generalmente es el Estado, rendir cuentas mediante evidencias que representen logros socialmente válidos. La calidad como transformación está centrada en el principio del cambio cualitativo en el rendimiento universitario, dicho cambio se manifiesta en la responsabilidad de la institución de provocar cambios y mejoras de las actividades cognitivas de los estudiantes dentro de patrones de calidad educacional, tanto de los programas académicos, como de la institución en general.
Dado estas características conceptuales, muchos autores e instituciones han dado a dicho concepto un carácter multidimensional, complejo e inexistente; por lo que se hace necesario destacar los acuerdos en torno a la descripción de las categorías que guían al concepto. Dichos acuerdos descansan, a nuestro juicio, en cinco instancias de análisis:
1. La calidad se enmarca en un esquema complejo y ultidimensional. Su amplitud abarca todos los procesos de lo educativo, de los social y de lo humano, por lo que lo convierte en un sistema conectado con otros sistemas interdependientes.
2. La calidad es una categoría social e históricamente determinada (Aguerrondo, 1993) su concepción obedece a manifestaciones concretas de los distintos modos de formación económica social en el cual se incluye. La calidad responde a las exigencias de los sistemas sociales y el orden que cupa en el modo de producción de dichas sociedades.
3. La calidad es sinónima de transformación y adaptación a las exigencias nacionales y globalizantes de los sistemas educativos. La revisión constante de dichos sistemas conlleva a que los patrones de calidad determinados sean óptimamente alcanzados y sustituidos por otros más adaptados a los fines que se esperan conseguir.
4. La calidad se integra con el proceso de evaluación y eficiencia social de las instituciones de educación superior. Dicha eficiencia es mediatizada por el Estado como ente regulador de los sistemas escolares en todos sus niveles y modalidades, por lo que la misma se convierte en un elemento político de intervención justa o no, en el desarrollo institucional.
5. La evaluación se convierte necesariamente en el proceso de retroalimentación de los criterios de calidad.
La educacion superior en Colombia ha tenido transformaciones constantes que permiten que la calidad se evidencia en cada uno de los procesos de evaluacion en los que se ha sometido ya sea para mejorar los curriculos de enseñanza, para ayudar a que los educandos continuen con sus estudios universitarios desde diferentes niveles vistos en la formacion técnica, tecnológica y universitaria gracias a los ciclos perpedeúticos que permiten que el nivel de formación cada vez sea de mas competitividad y ayude al individuo a ingresar al sector productivo. Todo esto también con el fin de alcanzar la acreditación y mejoramiento de las instituciones.